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  • Kozte

Brasil fue todo lo que yo necesitaba

Siempre he creído que todas las respuestas están dentro de cada nosotros, pero es gracias a las experiencias que vivimos a lo largo de la vida que empezamos a vislumbrar esas respuestas, y en mi caso fue el viaje a Rio la forma de hacerlo consciente -de sacarlo a flote-.


Llegué y el choque fue inmediato. El hostal donde me quedé estaba cerrado, estuve viviendo en una mansión para más de 30 personas, casi vacía. El idioma seguía siendo un problema para mi, y lo fue por las siguientes 3 o 4 semanas.


Luego de realizar mi primer tatuaje, tuve una reflexión interna que me hizo parar a repensar mi viaje y darle un giro a lo que se estaba proyectando hacer esos días, para poder encontrar eso que fui a buscar. Resulta que lo que estaba buscando no era algo muy claro o tangible, era algo así como una sensación de inconformidad artística que me afectaba en todos los niveles de mi vida y no me permitía estar tranquilo. Estaba pasando por un momento en el que sentía que algo dentro de mí me pedía hacer cambios, salir, perderme, agitar todo a mi alrededor. Era yo mismo pidiéndome buscar mi propio camino. Era como mi subconsciente previendo lo que pasaría en mi vida si no daba un paso en otra dirección, en la dirección que va mi realización personal y detrás de mis metas más grandes. Así que decidí hacer una pausa e ir a perderme aún más en ese país que apenas estaba conociendo. Decidí visitar una isla por unos días, viaje que al final se alargó por varios días más. Me di la oportunidad de descansar, de conocer, de dejar a un lado la presión que siempre ejerzo sobre mi, y de disfrutar la vida, la vida en una isla, tan tranquila y tan feliz como puedan imaginarse.


Cuando volví de la Isla, llegué viendo con otros ojos. Estaba renovado y de ahí en adelante todo el viaje fue perfecto, todo sucedió cuando y en la medida que lo necesité. Puedo decir que ha sido el mejor viaje que he realizado en mi vida. Conocí artistas y personas que me aportaron mucho cada uno desde su experiencia como tatuadores, muralistas, grafiteros, viajeros, trabajadores sociales, etc.


Recién llegué de la Isla tuve la oportunidad de pintar en una favela, una muy especial por su proceso social con los niños y jóvenes que viven allí. Ese día fue importante porque después de haber pintado junto a una pareja de artistas (Bella y Justin), nació o tomó fuerza la idea de pintar muchas más paredes de la favela, invitando a más artistas locales. Ese evento se logró y tuvo lugar unas semanas después.


Al día siguiente, había otro junte, esta vez con otros 6 artistas de Rio. El gusto de estar ahí ese día no se puede explicar. Me separaron para mi un muro completo, me sentí tan honrado que al final del día les pedí a cada artista que mezcláramos en mi parte del muro un poco del arte de cada uno de ellos. El resultado, para mi, fue increíble. Todavía veo esas fotos y disfruto ver el resultado.


Hasta este punto ya el viaje había sido todo un reto, me sacó de la relativa comodidad con la que pinto en Medellín. Eso me obligó a tomar decisiones diferentes cuando pintaba, lo que en todos los casos desembocó en algo que estaba buscando, una similitud en los resultados, pero en ese punto aún no lo había visto de esa forma. Estaba encontrando una forma de hacer las cosas, con cierta naturalidad, con un gusto enorme por lo que hacía y de alguna forma más auténtica conmigo mismo. Esto fue un gran logro, pero lo que vendría después reafirmará todo esto.


Resulta que muchas personas me decían que era muy muy difícil encontrar una pared grande para pintar. Porque normalmente las paredes de buen tamaño y bien ubicadas, ya estaban pintadas o tenían algunas Pixaçãos. Así que normalmente me invitaban a pintar spots de tamaño pequeño o mediano. Pero mi deseo de pintar algo mucho más grande no se vio frustrado por ese pronóstico negativo. Finalmente hallé una pared grande para pintar y no salía del asombro al ver que estaba muy bien situada, cerca de donde me estaba quedando y prácticamente vacía (lo que es muy difícil de encontrar en una barrio como Sta. Teresa). A la gente le resultaba muy cómico verme tan emocionado por haber encontrado una pared vacía y grande, y no era para menos porque me tomó 3 semanas hallarla. Tal vez solo quienes pintan en la calle me entienden de lo que hablo.


Para pintar el muro me tomé todo el tiempo necesario en la planeación; busqué una artista (Lidia) que pintará en las calles para retratarla porque de eso se trataba el mural, de las personas que al igual que yo vibramos con cada pintada en la ciudad. Luego en un proceso que normalmente me toma varias horas, realicé el diseño para el mural. Visité un par de tiendas de graffiti para comprar la pintura y finalmente separé una semana solamente para hacer esa obra. No sobra mencionar que no conté con ningún apoyo, patrocinio o ayuda. Todo fue autogestionado (al igual que todo el viaje) lo que hace mucho más especial para mi esa intervención.


Y fue a lo largo de 6 días de sol, a veces un poco de lluvia, y mucho trabajo que pude realizar el mural. La satisfacción y felicidad en medio del proceso no tiene descripción alguna. Esa sensación de realización personal me duró casi dos meses, incluso hoy ese recuerdo me sigue trayendo esas mismas emociones. Eso es justo lo que quiero resaltar en este escrito; la enseñanza que me dejó la visita a Rio de Janeiro. Entendí que como artista lo único que vine a hacer a este mundo y lo único que debo hacer es pintar lo que me nace pintar, expresarme de la forma que me gusta hacerlo y dejar a un lado todo lo que me aleje de ello.

La verdad es que la realidad del mundo en el que vivimos supone toda una odisea para lograr ese objetivo. Hay muchas distracciones, el tema laboral/económico siempre está presente y nacer donde nacimos marca un punto de inicio diferente para todos. Con todo esto, a pesar de todo y con todos los problemas del mundo, la cuestión es que si se puede lograr, y el primer paso es tener claro hacia donde vamos, ser honestos con lo que sentimos y queremos, para poder, a partir de ahí, trabajar todo los días en la construcción de ese proyecto. Poco a poco, día a día, con las pausas necesarias y sin afán, se puede alcanzar lo que quieres. De eso he sido testigo con mi propio proceso y el de varios amigos o conocidos, que hoy pueden celebrar los logros que han ido alcanzando a lo largo de los años. Admiración por quienes han decidido ser artistas y se han demostrado a ellos mismos y al mundo que sí se puede.


PD: Dense la oportunidad alguna vez en su vida de viajar solos. Yo lo he hecho 4 veces, sin planes, sin conocer a nadie, sin patrocinios, apoyos o eventos, y consiguiendo el medio económico por mi propia cuenta. No se queden esperando que alguien les cumpla el sueño. Si tiene dudas o no sabe cómo empezar pregúntele a un mochilero, ellos si son expertos en este tema de viajar.

Por último no todos vinimos a ser estrellas de instagram, hagan lo que hagan porque lo disfrutan sin pensar en los likes.


Gracias por leer mi primer entrada al blog!